El cristianismo tiene una buena relación desde sus inicios con los cuidados de los enfermos. inicial con la Medicina. Cristo se llama a si mismo médico y efectúa diversas curaciones milagrosas <<Estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y fuisteis a verme... cada vez que lo hicisteis con uno de mis hermanos más humildes, conmigo lo hicisteis>> (Mateo XXV, 35-40). La enfermedad en la visión monacal puede ser vista como una gracia cuando se la acepta con paciencia, en el nombre de Jesucristo. En contra de lo que se le reprocha, la medicina monacal no se mantuvo ajena a la vida ni su cuerpo era el enemigo.