Una bruja española, Juana la esquiladora, todavía en 1716, le decía a su marido enojada antes de hablarle:
“Con dos te miro
Con tres te mato,
La sangre te bebo,
El corazón te parto;
Que vengas tan sujeto a mí
Como la suela de mi zapato”
“Con dos te miro
Con tres te mato,
La sangre te bebo,
El corazón te parto;
Que vengas tan sujeto a mí
Como la suela de mi zapato”