Desde siempre han ocurrido desventuras amorosas, amores no correspondidos o prohibidos. Las brujas al realizar estos conjuros invocaba a Selene, a Venus y a Hécate. También encontramos elementos totalmente cristianos en ellos. Hay también mezcla de características paganas como la numerología por ejemplo. El rito que acompañaba a este conjuro lo dio a conocer una procesada: había que medir la puerta de la calle, una vez con las manos y otra con un cordel, echar sal de moler en las junturas de las puertas y poner en una esquina de la misma una escoba nueva. Había que hacerlo nueve veces por nueve noches consecutivas mirando la misma estrella, que debía ser de su propio gusto.