También dice la tradición que el día primero de mayo es propicio para alejar a las brujas. El jueves anterior, cuando se supone que el poder de las brujas está en su clímax, cuando el sol culmina su descenso, la gente se dedica a atar antorchas y a juntar ramas secas de romero o abeto y se dirigen hacia la Iglesia a buscar la absolución. Los días anteriores, los últimos de abril, el pueblo limpia completamente sus casas y las riegan con agua de ruda.