La persona que realiza el pacto reniega de la fe de Dios y de la Iglesia. Se aparta del camino de Dios y de la protección de la Virgen. Es tal el aislamiento de la recta vía que hace el hombre que hasta el demonio le da nombre nuevo. Renuncia a sus parentescos carnales, recibe de parte de su nuevo señor un vestido nuevo; el círculo mágico sirve para realizar la llamada del mago al demonio. El nuevo mago queda inscripto en un libro de la muerte, comienza a realizar sacrificios horrendos y practica el mal todo lo que puede.