Los pactos diabólicos:
En este contexto mencionado anteriormente nacen lo que conocemos como pactos diabólicos. Satanás ofrece a sus ciervos lo que cualquier señor entrega a sus vasallos: protección y amparo a cambio de una entrega total. El pacto se realizaba en una encrucijada de caminos. Se consagraban a la diosa Hécate, la divinidad de la hechicería y la oscuridad nocturna. Con el correr del tiempo se generalizaron y se realizaban en cualquier parte, pero siempre se mantenía de noche. El nuevo ciervo reniega de la fe y rompe la promesa que lo unía con su anterior señor.
En este contexto mencionado anteriormente nacen lo que conocemos como pactos diabólicos. Satanás ofrece a sus ciervos lo que cualquier señor entrega a sus vasallos: protección y amparo a cambio de una entrega total. El pacto se realizaba en una encrucijada de caminos. Se consagraban a la diosa Hécate, la divinidad de la hechicería y la oscuridad nocturna. Con el correr del tiempo se generalizaron y se realizaban en cualquier parte, pero siempre se mantenía de noche. El nuevo ciervo reniega de la fe y rompe la promesa que lo unía con su anterior señor.