Estos elementos comenzaron a fusionarse y se empezó a asociar a las brujas con la muerte, con la sangre y con la leche. Manifestado en los males acontecidos a lactantes, enfermos y animales jóvenes. Alrededor del siglo XIII el pueblo hablaba de las strix y las identificaba como demonios que tomando el aspecto de una vieja, rondaban por los campos montados en lobos y asesinando a lactantes.