La Inquisición fue fundada oficialmente en 1231, por el papa Gregorio IX, tomaba un nuevo rumbo. Serían estos dos dominicos Jacob Sprenger y Heinrich Kramer quienes publicarían un texto con todo lo referente a la brujería y a la demonología de la época. Se llamó a este texto el Malleus Malleficarum y es una pieza importantísima para la comprensión del pensamiento de aquel entonces. También en este escrito se establecen las penas y castigos para los que practiquen la brujería: “Los castigos previstos para las mujeres que compartían tales ilusiones eran relativamente blandos: cuarenta días, un año, dos años de penitencia. La mayor severidad (la expulsión de la parroquia) era reservada a quienes se jactaban de procurar el amor o el odio, era debida seguramente a la presencia de rituales...”