Porque estos pequeños seres existen y no sólo adentro de los cuentos, aseguran Liliana Chelli y Nayra Lee, con chapa de investigadoras del mundo feérico formado por gnomos duendes y hadas, y a quienes no les da nada de vergüenza confesarlo.
"De chiquita empecé a verlos, conversaba y jugaba con ellos. Mi mamá pensaba que era un amiguito invisible y me mandó al psicólogo. Pero yo los veía, no era una invención", cuenta Liliana detrás de su escritorio repleto de fotografías e imágenes de duendes.
"De chiquita empecé a verlos, conversaba y jugaba con ellos. Mi mamá pensaba que era un amiguito invisible y me mandó al psicólogo. Pero yo los veía, no era una invención", cuenta Liliana detrás de su escritorio repleto de fotografías e imágenes de duendes.