Con la difusión del Cristianismo, la creencia en los espíritus y en los "falsos" dioses fue desapareciendo, pero a pesar de todo ellos siguieron teniendo contactos con los humanos. Los elfos son espíritus tristes, vengativos, pesados, bromistas o llenos de odio, dependiendo de las circunstancias, polifacéticos como la propia naturaleza. Se les considera una 'fauna psíquica' que toma multitud de formas, apareciendo como bellezas iridiscentes, o como ancianos jorobados, como cabras, langostas, gatos, piedras, plantas, incluso como ráfagas de viento. Alcanzan medidas que van desde la talla de un hombre hasta la pequeñez de algunos que pueden esconderse tras una brizna de hierba.