Los Caballeros Templarios aparecen mencionados a lo largo de El Código Da Vinci, ya sea en relación con el Santo Grial o con la búsqueda del llamado «tesoro del templo de Jerusalén». Los caballeros pronto adoptaron el célebre hábito blanco, proveniente de los cistercienses, al que añadieron una cruz roja. Inicialmente juraban proteger las rutas a Tierra Santa para los nuevos peregrinos que iban en tropel hacia Jerusalén desde Europa tras la Primera Cruzada.