La primera orden de monjes militares de la historia, los Caballeros Templarios, se formó en 1118, cuando un caballero de la Champaña, un tal Hughes de Payens, y ocho compañeros se comprometieron mutuamente bajo juramento perpetuo en presencia del patriarca, o soberano, de Jerusalén. Al principio sobrevivían de limosnas y fueron conocidos como los Pobres Caballeros de Cristo.