Es muy probable que el Temple se creara bajo la influencia de san Roberto de Molesmes un monje benedictino que en 1098 había fundado la orden monástica del Cister. Esta congregación seguía un estricto voto de pobreza, incluso en los implementos del culto y prohibía absolutamente cualquier estudio o lectura profanos. Sus estrictas reglas fueron asentadas por san Esteban Harding, en su «Carta de Caridad» y también por el tratado De laude novoe militae de san Bernardo de Claraval Este monje del Cister, noble de nacimiento, explicaba en su obra el ideal de las órdenes de caballería cristiana, a las que llamaba la Milicia de Dios.