En China, la pena de muerte fue aplicada muy raramente en tiempos antiguos, y por lo general el único funcionario que podía disponerla era el Emperador en persona. La forma de ejecutarla variaba, pero a todos los viajeros extranjeros les llamaba la atención un castigo de una diabólica crueldad: era llamado Ling Chi, y consistía en rebanar lentamente el cuerpo del condenado. Se lo comenzó a usar hacia el año 900, y recién fue abolido en 1905