El anillo comprendido entre distancias de seis y 11 kilómetros al Zócalo sentirá, medio minuto después de la detonación, presiones entre dos y cinco psi, por lo que las construcciones quedarán gravemente dañadas y habrá muchísimos heridos. Es probable que los edificios que queden en pie se incendien debido al calor producido por la explosión, mismo calor que causará quemaduras en la piel de las personas. Estas distancias desde el punto cero llegan hasta el límite norte con el estado de México, Ciudad Nezahualcóyotl, y Ciudad Universitaria. Desde el Zócalo hasta estos límites, todas las ventanas de construcciones y edificios se quebrarán debido a la onda de presión.