Es necesario enfatizar estos datos aparentemente tediosos, ya que la tendencia actual es considerar a la muerte negra como ‘cualquier otra epidemia”, que causa en la población al menos la muerte de uno de cada diez individuos. En sí mismo, este dato no es suficiente para producir un cambio social, pero sí para tomarlo como un patrón específico de la mortalidad que causó un gran cataclismo en el Viejo Continente a fines del siglo XIV.