Luego, durante los meses de invierno, cuando ratas, pulgas y humanos tienden a ser menos activos, sobrevino un pequeño alivio. La ciudad de Oxford, que había sido infectada antes de noviembre de 1348, no alcanzó el pico más alto hasta el verano siguiente, en mayo de 1349. Londres sufrió pocas muertes durante el invierno, pero en marzo aumentaron en gran cantidad, llegando a su punto máximo en abril y mayo, para luego declinar en forma gradual.