Grbavica, cuya exhibición ha sido prohibida en la República Serbia de Bosnia, y cuy estreno en Belgrado contó con la presencia de seguidores de Mladic y Karadzic que trataron de abortar la proyección, está batiendo récords de taquilla en la Bosnia croata y musulmana. Esta película ha sido capaz de llevar las violaciones sistemáticas del ámbito de lo privado al terreno de lo público, algo inédito en Bosnia. Que no se olvide es algo que obsesiona a su joven directora. “Fueron actos diseñados para humillar. Con ellos destruyeron tanto.., sus creencias religiosas, su autoestima, sus vidas. Todavía soy incapaz de entender cómo los hombres pueden ser capaces de utilizar la violación como un arma, cómo son capaces de tener una erección fruto del odio”, reflexiona Zbanic en Tuzla, en el noreste de Bosnia, donde recientemente se estrenó la película.