“Estuve allí casi dos meses. Hablar de que pasó dentro es durísimo”, dice Sivac, que cuenta que la tortura y las violaciones eran generalizadas y que antes de la guerra era juez Prijedor, una ciudad entonces multiétnica unos 20 kilómetros de la frontera con Croacia y donde hoy día los musulmanes forman una minúscula comunidad, asentada en Kozarac.