Nusreta Sivac es una de las pocas que optó por el regreso y ahora le toca cruzarse en la calle con los hombres que la torturaron en los tres campos de concentración en los que estivo en 1992: Omarska, Trnopolje y Keraten conocidos por las imágenes que dieron vuelta al mundo y en las que se veía a hombres famélicos tras la alambrada.