FREILA: Quedamos para otro día, lejos de la presencia de la...

Quedamos para otro día, lejos de la presencia de la madre. “Los soldados nos llevaron a la escuela de Rogatica. Cada noche y cada día venían, con un calcetín en la cabeza, y nos preguntaban: ‘Quieres que te viole o prefieres mirar?’. A veces era un hombre, a veces un grupo. Así durante un mes.” Hasija llora, toma aire y piensa. “Mataron a mi padre y mi hermana de tres años no pudo escapar del campo. Si no fuera porque tengo que ocuparme de mi familia, me haría algo a mí misma”, asegura esta mujer que calla más horrores de los que relata. Hasija todavía no sabe si algún día testificará ante los jueces; de momento, no se siente preparada.