UN TEMA QUE NO SE TOCA. En una de las cinco colinas que rodean Sarajevo, la ciudad que estuvo cercada 43 meses durante la guerra, vive Hasija Brankovic. A sus 35 años, casi nunca habla de lo que le hicieron los soldados durante el mes que pasó en un campo de concentración en Rogatica, en la República Serbia de Bosnia. Su hermana mayor y su madre, que medio ha perdido la cabeza, también pasaron por los campos, pero ese tema no se toca, a pesar de que las tres viven en la misma casa raquítica y duermen en una única habitación, junto con otros dos hermanos pequeños.