La trompa se completa con las mandíbulas y con los estiletes terminados, unos con puntas perforantes, y otros con una sierra destinada a ensanchar las heridas alrededor de la picadura. A veces, la trompa presenta una verdadera bomba aspirante-impelente, que inyecta en la presa los líquidos salivares tóxicos y absorbe, al mismo tiempo, la sangre de la víctima.