Esos descubrimientos permitieron acabar con la malaria. Se comenzó por cubrir de petróleo la superficie de las lagunas peligrosas para privar así a las larvas del aire necesario a su existencia. En otros lugares se criaron ciertos peces (ciprinos) que se alimentan con larvas de mosquitos. Además se desecaron las regiones pantanosas y se cavaron canales para hacer correr el agua estancada. De este modo la enfermedad disminuyó considerablemente. En la actualidad se emplea el DDT (diclorodifeniltricloretano), uno de los insecticidas más poderosos que se conocen