Las alas, que son la parte más hermosa de su cuerpo, están cubiertas por ambos lados de microscópicas escamas de fantásticos colores y fáciles de separar. Ese polvillo que queda pegado en nuestros dedos cuando tomamos una mariposa, está formado por escamas que, observadas al microscopio, presentan formas inesperadas (dientes de serrucho, conos o pirámides). Sobre las alas del insecto se disponen de tal manera que producen la impresión de un verdadero revestimiento de mosaicos esmaltados.