Es la Cicada septemdécim. Aparece únicamente en determinados períodos, pues su desarrollo post-embrionario dura de trece a diecisiete años, y, sin embargo, cuando alcanza, al fin, el estado de insecto perfecto, su vida es tan corta corno la de sus congéneres. En la antigua Grecia las cigarras eran muy apreciadas y los atenienses las encerraban en pequeñas jaulas deleitándose con su canto. El órgano sonoro que se halla en la Cicada plebeius está formado por dos cavidades verticales situadas en la parte inferior del abdomen.