A continuación veremos los motivos. Tomemos, por ejemplo, dos variedades comunes en el sur de Europa. Una es la Cicada plebeieus (de color negro manchado de amarillo, recubierta de pelusa blanca; su tamaño es de 30 a 35 mm.), y la otra la Cicada orni L. (un poco más larga y rojiza). Durante el verano la hembra pone los huevos (de 4 a 12) en los tallos de las plantas herbáceas o en ramitas secas, encerrándolos en pequeñas celdillas. De los huevos que se abrirán a fines del verano, nacen las larvas que, poco después y luego de experimentar las primeras transformaciones, se entierran. Por su conformación, que es todavía muy diferente de la que tendrá el insecto completo, los zoólogos asignaron a esos seres diminutos el nombre de “ninfas”.