En algunas especies, los huevos se abren en el interior del cuerpo del insecto, de tal manera que las larvas parecen nacer directamente; en virtud de este hecho, sus ejemplares podrían ser considerados como vivíparos. Las larvas de las moscas son fácilmente confundibles con pequeños gusanillos; viven en el agua, en la tierra o sobre substancias animales o vegetales; no tienen patas, sino órganos pulsátiles elementales; están desprovistas de cabeza, y cuando la tienen, ésta se halla en estado embrionario. Si el medio en que han nacido es favorable, las larvas se transforman rápidamente en ninfas o crisálidas, de las que saldrá el insecto perfectamente formado. Casi todos los seres vivos tienen motivos de queja contra la mosca común; ésta, indiferente al frío y al calor, atormenta por igual al lapón, al africano y a los habitantes de las regiones templadas. Todos conocemos el aspecto de la mosca común; es de color gris, posee antenas penniformes y la parte superior de su abdomen está desprovista de pelos.