El zángano, bastante más grueso que las obreras, carece de aguijón y sus instrumentos de trabajo son muy rudimentarios, casi inexistentes. Pero tiene alas robustas, antenas desarrolladas y un órgano visual muy poderoso. La reina también está desprovista de instrumentos de trabajo; es un insecto gracioso, contrariamente a la reina de las termes que es una bolsa de huevos con cabeza minúscula.