FREILA: Los huevos no presentan ninguna diferencia visible,...

Los huevos no presentan ninguna diferencia visible, pero, una vez terminada la metamorfosis, los individuos nacidos no son idénticos. Según la celdilla o el alvéolo en el que el huevo ha sido puesto y las sustancias con que se alimentan las larvas, nacerán obreras, zánganos o una futura reina. Por lo tanto, los nacimientos se regulan de acuerdo con las necesidades de la comunidad. Parece que las obreras son las que deciden, y ellas guían a la reina cuando ésta se dirige a cada alvéolo para depositar los huevos. Cumplida esta operación, las nodrizas colocan en la celdilla la cantidad de miel necesaria para la alimentación de la futura abeja. Al cabo de tres días, sale del huevo una pequeña oruga blanca: la larva, que necesita de cuatro a seis días para ocupar totalmente la capacidad del alvéolo. Deja entonces de alimentarse e hila un capullo minúsculo; las nodrizas, más atentas que nunca, cierran herméticamente la celdilla con una capa de cera, que es de forma convexa para los zánganos, mientras que para la reina es muy espesa y misteriosamente labrada. La metamorfosis empieza con el tejido del capullo. La transformación de huevo a insecto perfecto dura veinte días para las obreras, veintiséis para los zánganos y sólo doce para las princesas. Pero éstas no pueden salir inmediatamente del alvéolo, pues sus nodrizas las retienen cautivas durante seis o siete días más.