Pero la esclavitud continuaba en Cuba, Costa Rica, Brasil y el sur de Estados Unidos. Las grandes plantaciones se habían levantado sobre la base del trabajo esclavo y sus propietarios eran reacios a cambiar. Además, Europa disfrutaba de algodón y tabaco muy baratos procedentes de los estados sureños de Estados Unidos. En este país, los habitantes del norte apoyaban la emancipación, pero los sureños querían conservar a sus esclavos. Finalmente, la esclavitud acabaría siendo prohibida en Estados Unidos en 1863; en Cuba, en 1886; y en Brasil, en 1888. El comercio de esclavos de los árabes en Africa acabó en 1873.