Las negociaciones directas para resolver el problema de Suráfrica resultaron infructuosas y la hostilidad entre bóers y uitlanders no disminuyeron. El presidente del Transvaal, Paulus Kruger, nunca dejó de intentar suprimir las libertades de los uitlanders. En 1899 el recién nombrado gobernador británico de la Colonia de El Cabo, Alfred Milner, que estaba muy resentido del trato bóer a los británicos, promulgó decretos para transformar las tropas británicas compuestas por 12.000 efectivos en el sur de África en un ejército de 50.000 hombres. El 9 de octubre de 1899, Kruger requirió la retirada de todas las tropas británicas de las fronteras del Transvaal en 48 horas, y como alternativa la guerra abierta.