Indicaba a cada uno de sus fantomáticos invitados la silla que les había destinado y luego volvía a abrir la puerta y exclamaba con énfasis:
- ¡Sir George Brummel!
Y despertando de su sueño delirante miraba las sillas vacías y se derrumbaba en el suelo sollozando.
Murió en un manicomio el 24 de marzo de 1840.
- ¡Sir George Brummel!
Y despertando de su sueño delirante miraba las sillas vacías y se derrumbaba en el suelo sollozando.
Murió en un manicomio el 24 de marzo de 1840.