Viajó por Alemania, Italia, vivió en París, Nueva York... Dos años después comenzó a trabajar en la fábrica de su padre, que con la guerra de Crimea incrementó su produccion y prosperidad. Imprimió con sus conocimientos y su inventiva un poderoso impulso a la industria bélica de los Nobel. Sin embargo, la paz y un incendio desastroso cambiaron el rumbo de las cosas. Su padre trabajó entonces en un explosivo nuevo, después de regresar de Estocolmo, como medio de reemprender el negocio.