Una vez conocido el resultado, mientras los periodistas corren a los teléfonos para dar la noticia al mundo, el secretario de la Academia entrega a cada uno de los miembros presentes el medallón de plata que el fundador de la misma, el gran rey sueco Gustavo Adolfo, creara en 1786 para recompensar a los que concurrían a las sesiones. En el anverso del medallón está estampada la imagen del Rey, y en el reverso, el lema de la Academia, "genio y gusto". Algunos guardan el medallón y otros, según la tradición, lo cam bian por coronas en la conserjería. Luego, los académicos van a comer en la vecina cervecería-restaurante propiedad de la Aca demia, y discuten allí los alcances de su reciente elección.