Rickover insistió en el control de calidad, también exigió un trabajo de ingeniería de la mejor clase, así como, hizo gran hincapié en tener una formación extremadamente competente de la futura dotación. Su equipo hizo todo lo posible para que este proyecto funcionase y lo hiciese bien, demostrando que aquel submarino podía ir al mar con total confianza y desempeñar su misión como submarino de combate.