Nadie, excepto el propio Rickover pensaba que ese plazo fuese factible, debido a lo descomunal de un proyecto en el que participarían miles de personas. Se crearon unas instalaciones en Idaho en las que se construyó un duplicado del casco del Nautilus y se diseñó todo el sistema para que se adaptase en su interior. Esto suponía que todas las piezas de los reactores ya existentes debían ser rediseñados para adaptarse a las caprichosas formas de un submarino.