La necesidad de navegar sumergido durante muchos meses exige espacio para todas las actividades de la tripulación, incluidos los ocios. Normalmente, el submarino nuclear dispone de dos tripulaciones que se alternan, a fin de evitar la fatiga de los individuos. Mientras los antiguos submarinos podían descender sólo 150 metros, los actuales pueden alcanzar profundidades de algunos centenares