El ataque sobre la URSS, a pesar de emplear una ingente cantidad de recursos humanos y materiales, se estanca por la tenaz resistencia rusa y finalmente acaba por fracasar estrepitosamente. Hay encima demasiados frentes abiertos, demasiadas fronteras: los Balcanes, África, el Atlántico. A partir de 1943 los acontecimientos empiezan a cambiar de rumbo. El apoyo norteamericano se antoja fundamental para la causa aliada, mientras que los soviéticos inician desde el Este un tremendo contraataque. Además, los aliados, en especial la Italia de Mussolini, más parece ser un lastre que una ayuda, pues no tardará en caer.