FREILA: El motivo de su actuación no era otro que su deseo...

El motivo de su actuación no era otro que su deseo de no formar parte de un ejército que consideraba débil y propio de un país en decadencia, alejado de pasadas glorias. Por el contrario, admiraba a la pujante Alemania y su carácter orgulloso, lo que le hizo trasladarse a Munich en 1913. Desde allí envió una carta en la que se excusaba de no hacer el servicio militar, alegando que no tenía medios para subsistir y vivía en la pobreza. En realidad, disfrutaba de una pensión de orfandad, al mismo tiempo que la venta de algunos dibujos le procuraban ingresos adicionales. Sin embargo, aunque no fueron admitidas del todo sus excusas, el tribunal que juzgaba su caso se avino a realizarle un examen médico para poder declararle no apto para el servicio militar, lo que realmente sucedió. Un año más tarde, sorprendentemente, solicita su ingreso como voluntario en el ejército ante el advenimiento de la I Guerra Mundial. En los combates, destaca por su afán de lucha y arrojo. Inscrito en una unidad de choque, en apenas unas semanas sólo quedan vivos 600 de los 3.500 soldados que la formaban.