El tiempo pasado al lado de Geli marcó la vida de Hitler. Su dolor fue tan profundo que selló Su habitación en Prinzregentenstrasse. Sólo su ama de llaves, Anny Winter, y él entraban en ella. Corrieron rumores de que el suicidio de Geli se debió a un embarazo no deseado, pero el historiador Werner Maser demostró que no existen razones para pensar que Hitler tuviera algo que ver en el suicidio de Geli.