La guerra contra la URSS se convirtió en un descalabro, y Hitler decidió asumir personalmente el mando del ejército. En 1944, poco después del desembarco aliado en Normandía, Adolf Hitler sufrió un atentado, organizado por sectores descontentos del ejército, del cual salió con algunas heridas leves. La represión que luego siguió contra los conspiradores fue implacable. La desesperada situación de Alemania a finales de 1944 no disuadió a Hitler ni a los demás jerarcas nazis de continuar el genocidio sistemático contra los judíos, que se cobraría millones de víctimas. Cuando las tropas soviéticas entraban ya en Berlín, Adolf Hitler se suicidó junto con su amante y secretaria Eva Braun, con quien había contraído matrimonio horas antes, el 30 de abril de 1945.