Ya en el poder, Adolf Hitler se apresuró a poner en práctica su programa político basado en el control de todos los aspectos de la vida pública por los nazis, al tiempo que vaciaba de contenido las instituciones democráticas, rearmaba al ejército e iniciaba una campaña contra los judíos. Su agresiva política exterior, que buscaba recuperar los territorios arrebatados a Alemania a raíz de la firma del tratado de Versalles, incrementó la tensión internacional hasta el punto de conducir a la guerra, cuando Alemania invadió Polonia en septiembre de 1939.