Estos bandidos cambian los diamantes robados por los prisioneros, para quienes este hecho es una recuperación completamente normal, por el pan del que aquéllos le privan: ¡qué no serian capaces de hacer estos pobres hambrientos y enfermos por un pedazo de pan! Un regalo hecho por uno de estos truhanes a su amante hace que los SS descubran una cadena de contrabando que opera en el campo diamantífero, la Ledertrennerei, y en los barracones del mismo. A raíz de esto, instalaron un puesto de aduana: desde aquel día, cada enfermo o repatriado es sometido a un recono— miento de veinticuatro horas. Los «aduaneros» examinan minuciosamente hasta sus evacuaciones para cerciorarse deque «nihil obstat>’. Todas estas «combinaciones», imágenes sin duda de la lucha por la existencia o por los privilegios y relaciones dentro de la estructura social del campo, imponen el conocimiento de su anatomía