Nadie puede tocar allí. -Todo debe ser cortado. Restlos! (que no queden restos!). ¿Y por qué? Estos son los campos diamantíferos, las minas de plata y de oro del III Reich. A nadie se le ocurrirá nunca hablar de esto, es tabú, como el crematorio... En dos barracas especiales, pintadas de verde, como todas las demás, trabajan día y noche un millar de prisioneros que comen y duermen en el mismo sitio, la fábrica de calzado. Estos no asisten a las concentraciones, permanecen en el más total aislamiento.