El procedimiento de confiscación es el mismo en todas partes, en Francia, en Holanda, en Bélgica, en los Balcanes, en Europa Central, en Polonia o en los países bálticos. Las poblaciones "trasladadas" cargaban con sus sacos y maletas para estar seguras de que, en su "nuevo país", podrían al menos subsistir hasta que la situación cambiara.