Si todas las futuras víctimas de este gangsterismo generalizado respondieron al llamamiento de Goebbels entregando todo su dinero, su oro y sus divisas, así como toda la ropa que tenían en buen estado, fue porque se dejaron llevar por las promesas de los SS, quienes, en el momento de su detención, les aconsejaron, dándoselas de buenas personas: "Como ustedes van a quedar bajo nuestra protección durante largo tiempo, ¿para qué guardar y dejar aquí abandonados vuestros bienes? Entréguennos todo lo que poseen, sin dejar nada; nosotros cuidaremos de ello.»