La procesión de los castigados tiene también su utilidad, aunque ustedes crean que no, para la economía de la guerra. El campo es el centro de experimentación del calzado militar, donde se comprueba la resistencia de los cueros alemanes: naturales o sintéticos. Para ello, los desdichados paseantes son obligados a pasarse el día dando vueltas a la plaza de reunión, al tiempo que moldean las botas militares con que se calzarán los soldados de Hitler. Como ya se verá, en el campo también se aprovechan las sustancias orgánicas extraídas de los cadáveres, sustancias que los investigadores utilizan para medir las cualidades biológicas de la raza nórdica.