En resumen, un prodigioso almacén de trajes nuevos y de ropa interior y de toda clase de trapos. También, ¿cómo no?, tienen a su cuidado los archivos de la documentación perteneciente a cada uno de los prisioneros que tuvieron la desgracia de pasar el enorme portal de Sachsenbausen. El lugar de trabajo se halla al lado de una ventana desde donde se contempla gran parte del campo de reunión de los prisioneros. Basta abrir la puerta para ver la totalidad de esta enorme plaza. Es una especie de ágora: la mayor parte de la jornada transcurre en ella y los acontecimientos más importantes tienen en ella su eco: concentración de los detenidos, castigos a la vista de todos, transporte de muertos, el paseo del domingo por la tarde y los ahorcamientos de la noche.