Gran interés demostraron también el Reichsführer y Goering por las tapicerías, los cuadros, los violines toma a los deportados y a los desaparecidos para que embellecieran los castillos y las casas de campo de los nuevos señores, ya que no sólo Goering es amante de estas cosas, pues todos los altos dignatarios de las SS se han beneficiado con residencias principescas ricamente amuebladas.